Artículo publicado el jueves 25 de Septiembre de 2008/ Suplementos, Diario La Nación

EL DIFÍCIL ARTE DE GESTIONAR TALENTO

Una encuesta difundida en España, realizada por la empresa IBM, reveló que muy pocas corporaciones multinacionales gestionan los talentos mediante una estrategia coherente con el negocio: tan sólo el 6%.

Participaron 404 directores y gerentes de Recursos Humanos de 40 empresas europeas. Sin embargo, el 82% afirma que la gestión del talento impacta positivamente en la rentabilidad. Un 92% ve que estas acciones se evidencian como mejoras en la relación con los clientes y el 72% cree que influye en la innovación y el desarrollo de productos.

Una consultora de las que nunca faltan provee la solución mediante cuatro sencillas variables. Al ser tan pocas, tranquiliza los espíritus. Recomienda descubrir, durante la selección de personal, la aptitud para el aprendizaje, inteligencia emocional, coeficiente intelectual y actitud ante el trabajo. Fácil.

Aparece una reiterada tendencia a brindar soluciones que no superen en número los dedos de las manos, reduciendo cualquier complejidad a un nivel de escolaridad equivalente a primero inferior, o tal vez menos.

Lo curioso es que pueden participar de esta demanda tanto ingenieros como contadores y otras profesiones cuya formación en matemáticas es muchísimo más compleja.

En las recomendaciones mencionadas sobre descubrimiento de talentos, podemos observar que la sencillez es sólo aparente, a saber: la aptitud para el aprendizaje no es unívoca. Algunos tienen capacidad de incorporar ciertos temas y otros no, por lo que habría que definir de qué aprendizaje estamos hablando. La inteligencia emocional es una novedad en cuanto al título y abarca muchos aspectos que se pasan por alto y hasta el mismísimo David Coleman, su más grande difusor, se ha escandalizado por la profusión de cursos que, en dos semanas, pretenden agotar el tema.

La medición del cociente intelectual ha sido largamente cuestionada por los condicionamientos del contexto cultural, los cuales suelen ignorarse.

Finalmente, la actitud ante el trabajo no se trae y permanece, sino que se construye. Depende en gran medida de la gestión dentro de las empresas. Cualquier envión puede ser destruido durante el primer mes de trabajo.

Se sabe que cualquiera que objete las recetas aparece como un aguafiestas, pero es tan dañino complicar las cosas como simplificarlas en extremo. En el ámbito de las relaciones humanas no hay medidas exactas y sencillitas; ésta es la mala noticia. La buena noticia es que la intuición y el sentido común suplen las carencias de las estadísticas y los parámetros incorruptibles. Los seres humanos, como decisores inteligentes y sensibles, se revalorizan así en el mundo de las empresas.

 
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